Capitán Pastene, entre la historia y los sabores

No siempre este lugar fue sinónimo de pastas, jamones y ricos almuerzos. ¿Te suena la Guerra de Arauco? Si hoy vas a Capitán Pastene, casi al límite entre las regiones de la Araucanía y el Biobío, tienes que saber que estás en el corazón del territorio que alguna vez estuvo en disputa entre españoles y mapuches. 

Los inmigrantes Italianos, con sus famosas recetas y arquitectura de envidia, llegaron recién a principios del siglo XX, pero los 300 años anteriores estuvieron marcados por un conflicto donde nadie lo pasó bien.

Si bien la guerra ya llevaba cerca de 50 años, fue en 1598 cuando los mapuches volcaron el futuro a su favor en el Desastre de Curalaba. Los españoles, que se dirigían a Angol, acamparon en un sitio llamado Curalaba, cerca de donde hoy está emplazado Capitán Pastene, montando una débil guardia y cometiendo errores militares, que fueron aprovechados por las huestes araucanas al mando del toqui Pelantaro, que aniquilaron a casi todos los conquistadores y a los indios auxiliares que los acompañaban.

Un ataque sorpresa, tan rápido como las flechas, terminó con la vida de 450 personas aproximadamente. Cuenta la leyenda, que incluso varios españoles murieron sin entender nada, colocándose recién la armadura y buscando la espada.

Gracias a un clérigo tomado prisionero y un soldado malherido que se hizo pasar por muerto, ahora podemos conocer la historia de una de las batallas más importantes de la Guerra de Arauco y de la historia de Chile, en donde murió el mismísimo gobernador, Martín García Oñez de Loyola.

Después de este acontecimiento, todas las ciudades entre el río Biobío y Chiloé fueron abandonadas; sólo sobrevivió Castro. Mujeres, ancianos y niños fueron tomados prisioneros. Imagínate por un momento el escenario, con familias que nada tenían que ver con la guerra, absolutamente abandonadas, sin bienes, ni esperanzas, en ese vasto territorio que partiría a Chile en dos hasta fines del siglo XIX.

Una historia cruenta, pero que sirve para entender el carácter de una zona de frontera. Por eso, si hoy puedes disfrutar de un agradable paseo por las calles de Capitán Pastene, se debe a ese interesante aire que mezcla la historia, venida desde distintos lugares. Mapuches, españoles e italianos funden aquí sus herencias para dejar atrás sus contiendas y mostrar al visitante lo mejor de cada cual.