Ríos de Ñuble y Biobío casi no tienen capacidad de regulación hídrica

“El Día Mundial del Agua se celebra cada 22 de marzo para recordar la relevancia de este líquido esencial. A pesar de que todas las actividades sociales y económicas dependen en gran medida del abastecimiento de agua dulce y de su calidad, 2 200 millones de personas viven sin acceso a agua potable. Esta celebración tiene por objetivo concienciar acerca de la crisis mundial del agua y la necesidad de buscar medidas para abordarla de manera que alcancemos el Objetivo de Desarrollo Sostenible y saneamiento del agua para todos antes de 2030.”

Eso es lo que dice el encabezado de la declaración sobre el Día Mundial del Agua que cuelga en la web de la ONU, que se celebró la semana pasada y desde el año 1992.

La situación mundial es evidente y conocida por medio de la televisión y prensa en general. ¿Pero, conocemos la dimensión del problema de la escasez de agua en las regiones de Ñuble y Biobío?

Los datos con que cuenta el Laboratorio de Ecología de Paisaje, de la Universidad de Concepción son concluyentes, en el sentido de la casi nula capacidad de las cuencas para regular agua en caso de un evento de sequía extremo.

Una simulación en ese sentido, para evaluar la capacidad hídrica en un modelo con 118 subcuencas, arrojó que el 70% de ellas tiene capacidad baja o muy baja, de un nivel de 5, para regulación; es decir, casi no tienen capacidad para proporcionar agua en un contexto de sequía, como el que estamos viviendo.

Fuente: Laboratorio de Ecología de Paisaje, Universidad de Concepción

Imágenes: agenciagradual.com