Puente Cogotí, Combarbalá
Por tu ventana izquierda, se puede ver. Atento si vas en bus y mejor si vas en auto, por que te puedes detener y sorprenderte.
Si vas de norte a sur, a 800 metros aproximadamente desde la carretera, se ve algo que parece un acueducto romano. Pero no, se trata de una obra de ingeniería, de esas que fueron hechas para durar 500 años, a punta de cálculos matemáticos en un cuaderno con lápiz grafito, sin tecnología, ni menos inteligencia artificial.
En los cerros desérticos cercanos a la comuna de Combarbalá, en la Región de Coquimbo, se atisba una estructura que atraviesa una quebrada a una altura considerable. Entre cactus y arbustos propios de esta zona, aparece majestuoso el Puente Cogotí, monumental viaducto que formó parte del troncal norte de la línea ferroviaria.

Son 7 arcos de 86 metros de longitud los que conforman esta estructura levemente curvada, que se acopla perfectamente con el paisaje. Si bien se dejó de utilizar hace décadas, sorprende su estado de conservación, con sus fierros y durmientes donde deben estar, al contrario de las líneas férreas de la zona central y sur, donde sólo queda el trazado y uno que otro recuerdo de alguna estación.
Esta línea férrea longitudinal norte, conectaba Chile por el interior. Se crearon túneles, infraestructura y florecieron pueblos enteros a sus costados. Uno de ellos es Combarbalá, que aún sigue siendo punto de referencia y lugar de servicios para una basta zona del norte chico de nuestro país.
Es un centro urbano de esos para recordar la arquitectura del pasado, con casas bajas, patios interiores, fachadas uniformes con un desarrollo ordenado y una plaza central con 4 salidas. Es un ejercicio agradable caminar por sus calles angostas, llenas de historia, comercio y actividad, donde la plaza con motivos diaguitas es centro cívico, que invita a conversar bajo la sombra de sus árboles centenarios, disfrutando un helado.
