En el mes de la patria, vivan los humedales

Ya salimos del invierno. Bien es sabido que en Chile hay mala memoria y pronto, los humedales estarán secos y amarillentos. Con esa imagen, volveremos a ver y leer que no podemos darnos el lujo de tener esos espacios sin utilizar, que hay familias sin casa y que los humedales les están robando esa oportunidad.

Ir en ayuda de familias sin vivienda, pareciera un fin noble y justo. Estar a favor, es habitar en el bando correcto. Opinar en pro de los humedales y espacios naturales, es salirse del molde.

La antigua narrativa, de estás conmigo o contra mí, penetra eficientemente en las personas, a través de un discurso construido y configurado para no ver el fondo del asunto.

Y es en ese espacio que no vemos, mucho más arriba de lo que podemos imaginar, en el cual se toman las decisiones acerca de maximizar el uso de los terrenos, de tomar lo poco que queda, para obtener ganancias cada vez más jugosas a cualquier costo. Si tuviéramos la oportunidad de presenciar lo que se fragua en esas esferas, de seguro nos costaría trabajo desmenuzar cifras con tantos ceros a la derecha.

Porque la verdad, es que no hay tal preocupación por las personas sin casa; son sólo negocios.

En este punto, la narrativa carismática y humanitaria se cae aquí mismo por tres simples razones. Uno, que los humedales están allí, justamente para protegernos a nosotros, ya que acumulan agua en invierno, evitan desastres y son sitios de alto valor de biodiversidad, entre otros. Segundo, porque en algunas zonas no son los humedales ni espacios naturales los que concentran terrenos aptos para la construcción de viviendas, sino que la industria forestal.

Este rubro acapara más de 3 millones de hectáreas en el país. La comuna símbolo de esta concentración es Curanilahue, en la Provincia de Arauco, donde la mencionada industria controla más del 80% de los terrenos susceptibles de ser habitados. Y tercero, el agua.

El agua que sale de la llave, ha dado vueltas millones de veces por el planeta. No la inventó, ni la produce la sanitaria de turno. Hacemos esta aclaración, pues hay personas que creen que el agua potable se produce en las plantas de tratamiento.

El agua no se inventa. Ese sorbo que te tomas, alguna vez estuvo en un río, otra en la cordillera, en las nubes, en forma de lluvia, subterráneamente y también formando parte de un humedal. ¿Recuerdas el ciclo del agua?

Lo que hemos presenciado hasta el momento es una caricatura, una reducción finamente calculada, para llevar el debate a mínimos que francamente campean en la ignorancia, desconocimiento y avaricia. Lo dicen expertos, lo dice la academia, lo dice la gente. El agua tiene memoria y en algún momento, volverá allí de donde fue desplazada. Se trata al fin de seguridad, resiliencia y de miradas de futuro para ver un entorno como lo que es, es decir, el lugar en que vivimos, no un espacio abstracto que no me afecta y que queda allá lejos.