Remoción en masa; el peligro tras incendios forestales y lluvias torrenciales
La remoción en masa, es un peligro latente en muchos lugares de Chile. Las intensas lluvias del invierno y en los últimos días, han desnudado esta realidad en la que se confabulan varios factores, que cruzan todas las épocas del año.
En el verano, los incendios forestales no sólo dejan una estela de destrucción y muerte; también arrasan con la capa vegetal (pasto, arbustos y sotobosque), quedando los suelos desnudos y sin protección frente a la erosión provocada por los temporales. De esa forma, tierra, agua y piedras crean una mezcla inestable, proclive a deslizarse cerro abajo, afectando sectores poblados.




Eso fue lo que sucedió el pasado jueves 22 de octubre, cuando una masa de barro, entró con fuerza a las viviendas de la población Juan Riquelme, ubicada en el sector conocido antiguamente como Chaimávida, en la salida de Concepción hacia la ruta a Cabrero.
Los sacos de arena, poco sirvieron para detener el avance del alud. Ni siquiera se salvó la sede vecinal.
Más arriba, en los cerros, el panorama da una explicación contundente a lo sucedido. Pinos y eucaliptos carbonizados desde enero de este año, dan cuenta de la nula prevención frente a este tipo de escenarios.



Salvo el Parque Nacional Nonguén, sectores adyacentes a la Universidad de Concepción y algunas quebradas, en las que subsisten relictos de bosque nativo, todo el contorno de la intercomuna, se encuentra inundado de plantaciones forestales. Este paisaje verde, pero sin vida, tapiza las laderas.
En periodos de 10 o 15 años, los monocultivos son cosechados para fines industriales. Este ciclo impide la formación de suelos ricos en nutrientes y componentes orgánicos necesarios para el crecimiento de un bosque. De esa forma, lo verde y renovable del discurso, se diluye entre las evidencias científicas que indican lo contrario a lo difundido por las grandes empresas forestales.





Los insumos para poner atajo al barro y a los descalabros producidos por la remoción en masa existen hace rato. Sin embargo, quedan siempre entre cuatro paredes, en reuniones sectoriales donde se juntan académicos hablando para académicos, gerentes felicitándose entre ellos mismos y organismos de gobierno apresurados con puntos de prensa para ganar espacios en los medios de comunicación. Mientras tanto, familias como las del sector Juan Riquelme, siguen esperando verano tras verano, e invierno tras invierno.










