Conce devorado
Puede que no tengamos razón. Puede que la irrupción de mega estructuras alivie en parte el déficit habitacional de la ciudad.
Sin embargo, no es menos cierto que las imágenes delatan una fiebre que se ha extendido por años. Nos referimos a la avalancha de construcciones de edificios para departamentos en lo que fue el casco antiguo de la ciudad de Concepción.

Si cualquier penquista hace el ejercicio de caminar por donde no lo hace habitualmente, podrá percatarse que allí donde antes había casas de un piso, con antejardín, ahora existen edificios.
No es un debate técnico. Es una discusión estética y logística, en base a ciertas preguntas incómodas ¿Qué ciudad queremos para nuestros hijos y nietos? ¿Una donde no se pueda ver el sol en la mañana o en la tarde? ¿Una en donde antes había tres o cuatro personas con auto en una cuadra y ahora hay 100? ¿Queremos una ciudad densificada, llena de tacos? ¿Calidad de vida comprada a 2 millones y medio el metro cuadrado? Y por último ¿Calidad de vida para quien, para que el que compra o para los dueños de la inmobiliaria que vende?





