Penco reitera un No transversal a las tierras raras

En febrero de 1550, Pedro de Valdivia llegó a Penco. Deslumbrado por el mar y la disponibilidad de recursos, no vaciló en fundar allí mismo una ciudad, la tercera después de Santiago y La Serena, que pasaría a llamarse Concepción del Nuevo Extremo.

Ahora, juguemos un juego macabro, colocando un escenario oscuro de aquí a 50 años. ¿Dónde están los cerros, dónde están los bosques que vi, dónde está el agua? Eso diría el conquistador español, si se despertara por esas fechas en Penco, viendo pujante movimiento e industria, pero en una zona ya vacía y sin alma.

Sin embargo, aún es el año cero de esos 50 años más. Con eso en mente, cientos de vecinos, agrupados en asociaciones, clubes, organismos de conservación, entre otros, dieron vida a la marcha contra la instalación de la industria de las tierras raras en suelo pencón. Los grupos caminaron desde la Plaza de Penco, hacia Lirquén, demostrando con cantos y consignas, la oposición al proyecto desarrollado por la empresa Aclara Resources.

La canadiense, quiere explotar las arcillas iónicas, indispensables para la industria militar y tecnológica, que se encuentran en los cerros aledaños al casco urbano. No son más de dos kilómetros que separarían a la gente de Penco con la minera, que pretende construir minas a tajo abierto, similares a las del norte en el rubro del cobre. No hay que poseer un doctorado para saber que esas labores modificarían irremediablemente la zona, cuna de ríos y vida rural que existe a poca distancia de la ciudad.